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viernes, 16 de agosto de 2013

Quetzalcóatl en el teatro


El texto dramático de Luisa  Josefina Hernández, titulado Quetzalcóatl (1968), es una recopilación de varios mitos o leyendas que refieren la participación del dios prehispánico en la creación de la vida y de la gran civilización que nos antecede. Desde cómo Quetzalcóatl, en conjunto con su nahual, se encarga de robar los huesos sagrados a Mictlanteculti, con los que crea al hombre; hasta la caída del gran imperio azteca. Es una mezcla de pasajes encontrados en códices y libros que abarcan los temas de la mitología prehispánica, que la autora ha sabido apoyar con imágenes a la vez que se representa el texto. Sin embargo, es esto mismo lo que complica su puesta en escena.
Anne Ubersfeld en su Semiótica teatral trata el tema de las didascalias como una parte inherente al teatro. Ya sean implícitas o explícitas, las acotaciones son uno de los principales elementos que hacen que un texto dramático se distinga de uno narrativo; que además facilita la representación de la obra y logran un mayor apego a la idea original del autor sobre cómo debe llevarse a cabo la puesta en escena. Esto Josefina Hernández lo lleva al límite, pues en un texto de no más de 40 páginas, aparecen una gran cantidad de didascalias que, en ocasiones, llegan a tener una extensión de hasta media cuartilla. La especificaciones que la autora hace, a modo de acotaciones, van desde cómo debe vestirse el personaje, cómo debe sentirse el ambiente, hasta qué imagen proyectar especificando el libro o códice y la página donde se encuentra. De esto surge un inconveniente: al momento de leer el texto dramático, estas acotaciones limitan la imaginación del lector (en caso de que las imágenes propuestas sean de su conocimiento) o la complica. Pero esto no le quita riqueza a la obra, pues aparecen otros elementos que la hacen aun mas interesante. Por ejemplo el personaje de Xólotl, el nahual de Quetzalcóatl del cual hay mucho que decir, ya que como su alter ego, adquiere tanta importancia en la trama como el mismo Quetzalcóatl.
Es una pena que una obra tan rica, aunque complicada, jamás se haya puesto en escena;  mientras tanto esperemos el día en que una valiente compañía de teatro acepte el desafío que poner en escena las obras de Josefina Hernández , ésta en especial, representa.



Estudio al respecto:





domingo, 11 de agosto de 2013

El lado dramático de Salvador Novo




Salvador Novo

El escritor Salvador Novo ha sido reconocido como uno de los grandes exponentes de la literatura mexicana principalmente por su poesía, sus ensayos  y sus crónicas; sin embargo, dentro del género teatral también hizo sus aportaciones. Escribió, por ejemplo, la divertida comedia en dos actos In pipiltzinzin (Los niñitos), mejor conocida como La guerra de las gordas (1965), un drama cuyo tema prehispánico coloca al lector/espectador en medio de los conflictos políticos entre Tlatelolco y Tenochtitlan.  Los gobernantes de ambos territorios, Moquíuix de el primero y Axayácatl del segundo, aunque se encuentran emparentados al estar casado el tlatelolca con Chilchiuhnenetzin, hermana de Axayácatl, ambos personajes se han declarado la guerra.   
   La imagen de la mujer juega un papel de suma importancia en la trama. En orden ascendente, una de las mujeres que sobresalen es Tomahuazintli, quien intenta distraer a Axayácatl para que no busque a Moquíuix en Tlatelolco. Aunque pareciera irrelevante el hecho, Ilancuéitl es quien aparentemente le ha dado 10 hijos al rey tenochca bajo la complicidad de sus damas de honor –motivo por el que se le da el primer nombre a la pieza–. Por último, Chalchiuhnenetzin es quien hace el papel primordial, pues es ella quien se encarga de conspirar con su hermano en contra de su propio esposo.

   Aunque de tema prehispánico, La guerra de las gordas es una obra tan actual como la lucha por el poder que en la política se vive día con día, donde los intereses personales se anteponen a los del pueblo, y donde la traición y las acciones “por debajo del agua” se encuentran a la orden del día. No queda más que recomendar ampliamente la lectura de esta divertida obra e invitar al lector a ver un poco más allá de lo que el texto nos presenta.

sábado, 10 de agosto de 2013

El desafío de Juan Rana, una propuesta novedosa




   El desafío de Juan Rana es uno de los entremeses que forman parte de la basta producción del dramaturgo español Pedro Calderón de la Barca, reconocido como uno de los mayores exponentes dentro de lo que se denomina la literatura de los Siglos de Oro. En esta ocasión concierne hablar de la adaptación hecha por Emilio Carballido de esta obra. Si bien las diferencias entre el texto de Calderón y el de Carballido son muy pocas (por ejemplo los nombres de los personajes y algunas frases que han sido cambiadas, entre otras cosas). Gracias a las modificaciones, la lectura del texto dramático de este entremés se ameniza, pues el lenguaje utilizado es ya más actual y con términos fácilmente entendibles por los lectores, ya sean los que se acercan por primera vez al texto o los que no se encuentran muy familiarizados con el lenguaje utilizado en la época de Calderón.
   Carballido publica su adaptación en la antología que titula Teatro para adolescentes. Un repertorio para estudiantes (1985). En este libro podemos encontrar un serie de obras dramáticas escritas por autores reconocidos, tales como Elena Garro, Xavier Villaurrutia, Salvador Novo, y Luisa Josefina Hernández, entre otros. Sin embargo concede un apartado especial al final de la antología con el nombre de "Sainetes y Mojigangas", en donde el compilador nos ofrece varias adaptaciones hechas por él mismo de algunas piezas teatrales "De Pedro Calderón de la Barca. Libremente retocados y trasplantados por Emilio Carballido, para ponerse todos juntos emparejados de uno en uno",[1] y es en este espacio donde se localiza nuestra obra en cuestión.
   Es pues El desafío de Juan Rana un divertidísimo entremés que revela la absurdidad de la vida a través de una situación que, aunque se pensase que solo es posible en la imaginación, puede ser tan verdadera y común. Trata de los recién casados Gila y Juan Rana que se han visto involucrados en cuestiones de traición amorosa. Aquí las virtudes no imperan, mas bien lo que da pie a la acción son las actitudes viciadas de los personajes; así, el deshonor, la cobardía, la mentira y el adulterio, se llevan a cabo tan sínicamente por los personajes que lejos de incitar rechazo alguno del lector/espectador hacia ellos, lo que provocan es una divertida situación que a fin de cuentas termina entre cantos y bailes.





Emilio Carballido, Teatro para adolescentes. Un repertorio para estudiantes. Editores Mexicanos Unidos, México, 2004, 294pp.




El desafío de Juan Rana de Calderón de la Barca, texto.
http://www.biblioteca.org.ar/libros/71203.pdf
Este es un espacio creado con el fin de presentar algunos artículos referentes al teatro a manera de invitación a la lectura de las obras que se exponen aquí.