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martes, 19 de noviembre de 2013

La dama que quería dejar de ser boba




La dama boba de Elena Garro es una pieza en tres actos en la que los personajes forman parte de una compañía teatral. El título de la obra se debe a que es precisamente La dama boba de Lope de Vega la que es representada por tal compañía y que además se convierte en el pretexto para el desarrollo de la historia.

Se representa una representación, situándonos pues ante uno de los elementos que definen al teatro posmoderno: la metateatralidad. Sobre este aspecto Juan Villegas en El teatro histórico latinoamericano como discurso e instrumento de apropiación de la historia, la define como “la representación de varios personajes por el mismo actor, el cambiarse de personaje en un biombo abierto al público de modo que éste tiene
 conciencia del cambio de personajes, por lo tanto conciencia de que se trata de una representación teatral”. Sin embargo, esto solo aplica hablando de quien se encuentra, como espectador, al frente de la obra de Garro, pues los espectadores, que son a su vez actores, que se encuentran frente a la obra de Lope, se pierden en la frontera que existe entre la representación teatral y su realidad. Me refiero a los habitantes de Coapa, principalmente al alcalde, Don Salvador. A ellos, a pesar de ser testigos del cambio de imagen de los integrantes de la Compañía, del montaje sobre las tablas, etc., no conciben tal representación como tal, sino que creen que el actor que hace el papel del maestro de Finea, es en verdad un profesor, y que ésta es en realidad una boba.  

El pueblo de Coapa no logra contextualizar la obra que se representa ante sí en su propio presente, sino que la toma tal cual, acomodándola forzosamente a su realidad. Por eso el alcalde se encarga de secuestrar a Francisco, el que hace el papel del maestro, porque el pueblo necesita desde hace mucho tiempo la colaboración de alguien especializado en impartir conocimiento. Tan es así que Don Salvador manda construir una réplica exacta del escenario utilizado por la Compañía en Tepan, donde tuvo conocimiento por primera vez de este hombre quesupuestamente se daba a la tarea de enseñar; incluso pide a su hija Lupe que haga el papel de Finea, no para participar en una siempre pieza teatral, sino para ayudar en la alfabetización del pueblo. Lo genial en la obra de Elena Garro es que sí se logra alfabetizar a los personajes por medio del teatro: se les enseña a leer y a escribir.
La posición que los habitantes de Coapan toman ante el teatro, recuerda a la de los prehispánicos al momento de la realización de sus rituales; es decir que en ambos casos, los implicados en la representación se involucran en su papel de tal manera que lo adoptan como si fuera real, se convierten en parte de esa obra/ritual con el fin de obtener algo a cambio de ello, antes el beneficio de algún dios, ahora la alfabetización del pueblo.

Puesta en escena de La dama boba de Lope:




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